24 de Septiembre: Las Mercedes, cinco siglos de fe y tradición en República Dominicana

Escrito por Redacción

Por Ariel Cabral.

Santo Domingo. Cada 24 de septiembre, República Dominicana hace una pausa para celebrar a Nuestra Señora de las Mercedes, advocación mariana que ocupa un lugar central en la tradición católica nacional y que, desde el siglo XIX, es reconocida como patrona de la República Dominicana.

La fecha trasciende el calendario religioso. Para miles de dominicanos representa una jornada de peregrinación, oración, cumplimiento de promesas y manifestación pública de una devoción que se remonta a los primeros tiempos de la presencia española en la isla.

El principal escenario de esta tradición es el Santo Cerro, en La Vega, considerado uno de los lugares de mayor importancia religiosa de la República Dominicana. Allí se encuentra el Santuario Nacional de Nuestra Señora de las Mercedes, que cada año recibe a numerosos peregrinos procedentes de distintas provincias del país.

La celebración también tiene presencia en parroquias, comunidades y municipios que tienen a la Virgen de las Mercedes como patrona. En distintos puntos del territorio nacional se realizan eucaristías, procesiones, novenas y otras manifestaciones de religiosidad popular.

Una advocación con más de ocho siglos de historia

La devoción a Nuestra Señora de las Mercedes tiene sus raíces en la tradición católica medieval.

La advocación está vinculada a la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, fundada en Barcelona en 1218 por san Pedro Nolasco. La orden nació con una misión particular: trabajar por la liberación y asistencia de cristianos que permanecían cautivos.

La palabra «Merced» está relacionada con misericordia, favor y ayuda. Esa dimensión de la advocación terminó vinculando a la Virgen con la protección y el auxilio de quienes enfrentaban situaciones de sufrimiento o necesidad.

Con la llegada de los españoles a América, la devoción mariana también llegó a la isla La Española y comenzó a formar parte de la vida religiosa de la población.

El Santo Cerro y el origen de una tradición dominicana

La historia de Nuestra Señora de las Mercedes en República Dominicana está estrechamente relacionada con el Santo Cerro.

La tradición religiosa cuenta que en 1495, durante los primeros años de la colonización, se produjo en ese lugar un acontecimiento extraordinario relacionado con una cruz y con una manifestación de la Virgen.

Según la tradición transmitida durante siglos, el fraile mercedario Juan Infante, confesor de Cristóbal Colón, estuvo vinculado al establecimiento de una cruz en la cima del cerro. Posteriormente, el lugar se convirtió en un espacio de veneración y peregrinación.

Sin embargo, la narración tradicional sobre una supuesta aparición de la Virgen durante un enfrentamiento entre españoles y taínos ha sido cuestionada por historiadores. Algunas investigaciones sostienen que el episodio fue desarrollado y difundido posteriormente como una tradición religiosa y que no existen suficientes fuentes contemporáneas a los hechos para demostrar que la aparición ocurrió tal como ha sido relatada.

Esto no ha impedido que el Santo Cerro se convierta, durante más de cinco siglos, en uno de los principales centros de devoción mariana del país.

De patrona de la isla a patrona de la República

La devoción fue adquiriendo importancia con el paso de los siglos.

Uno de los acontecimientos determinantes ocurrió después del terremoto que afectó a Santo Domingo en 1615. La ciudad sufrió graves daños y la población acudió a la protección de la Virgen de las Mercedes.

La tradición histórica recoge que posteriormente la advocación fue declarada patrona de Santo Domingo y de la isla.

La festividad, que originalmente se celebraba en otra fecha, quedó establecida el 24 de septiembre mediante disposición de la Corona española en el siglo XVIII. Desde entonces, esta fecha quedó incorporada de manera permanente al calendario religioso de la población.

Después de la proclamación de la Independencia Nacional en 1844, la Virgen de las Mercedes pasó a ser reconocida como patrona de la nueva República Dominicana.

De esta manera, una devoción que había llegado a la isla durante el período colonial terminó formando parte también de la identidad religiosa de la nación independiente.

El Santo Cerro: destino de miles de peregrinos

Cada año, el 24 de septiembre, el municipio de La Vega concentra una de las mayores expresiones de religiosidad popular de República Dominicana.

Desde días antes de la festividad comienzan a llegar peregrinos al Santo Cerro. Algunos participan en las celebraciones eucarísticas; otros acuden para rezar, agradecer favores recibidos o cumplir promesas realizadas a la Virgen.

Las actividades suelen incluir misas desde las primeras horas de la mañana, celebraciones durante el día y procesiones por los alrededores del santuario.

En 2024, por ejemplo, las autoridades religiosas organizaron varias eucaristías y una procesión tradicional, mientras organismos de socorro y seguridad se prepararon para recibir a la multitud de peregrinos.

La presencia de devotos convierte durante estas jornadas al Santo Cerro en un punto de encuentro entre fe, tradición, cultura e historia.

Una celebración que permanece viva

La devoción a Las Mercedes no se limita al Santo Cerro.

Numerosas comunidades dominicanas celebran sus fiestas patronales bajo esta advocación. Entre ellas se encuentran municipios como Cabrera, Constanza, Hato Mayor, Imbert, Pimentel y Sabana Grande de Palenque.

En estos lugares, la fiesta patronal se convierte en una expresión de identidad comunitaria en la que convergen las actividades religiosas y las tradiciones locales.

Para los católicos dominicanos, la Virgen no ocupa el lugar de Dios, sino que es venerada como madre de Jesús y figura de intercesión dentro de la fe católica. La celebración del 24 de septiembre constituye, por tanto, una manifestación de la devoción mariana profundamente arraigada en la historia religiosa del país.

Un feriado con carácter religioso

La importancia de la fecha también queda reflejada en la legislación laboral dominicana.

El Ministerio de Trabajo recordó el 21 de septiembre de 2026 que el jueves 24 de septiembre de 2026, Día de Nuestra Señora de las Mercedes, mantiene su condición de día feriado y no será trasladado, debido a su carácter religioso. Los sectores público y privado deberán retomar sus labores habituales el viernes 25 de septiembre.

La permanencia de esta fecha en el calendario oficial refleja la influencia histórica que ha tenido la tradición católica en la conformación de determinadas celebraciones nacionales.

Más que una fecha en el calendario

El 24 de septiembre representa para República Dominicana mucho más que un día libre.

Es una fecha en la que convergen cinco siglos de historia, una tradición mariana que llegó con los primeros colonizadores, la memoria religiosa del Santo Cerro, las fiestas patronales de numerosas comunidades y la práctica de fe de generaciones de dominicanos.

Cada año, miles de personas vuelven a los templos y santuarios para repetir una tradición transmitida de padres a hijos.

Entre velas, rosarios, procesiones y eucaristías, los devotos colocan ante la Virgen sus peticiones y agradecimientos.

Así, Nuestra Señora de las Mercedes continúa ocupando un espacio singular en la historia religiosa dominicana: una advocación nacida en la Europa medieval que, cinco siglos después de llegar a La Española, permanece profundamente vinculada a la memoria, la cultura y la religiosidad popular de la nación.

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