
Por Robert Florentino.
La crisis climática requiere de una transformación rápida de las sociedades humanas.
Los avances logrados en materia de emisiones de gases de efecto invernadero en términos del cumplimiento de los compromisos nacionales de mitigación y de los objetivos del Acuerdo de París. Esta diferencia entre la realidad y los objetivos planteados, es el resultado en lo que se denomina; la brecha de emisiones.
Los informes ponen en evidencia que los compromisos actualizados a la fecha desde la COP26, celebrada en el 2021 en Glasgow Reino Unido, marcan una diferencia muy mínima en las emisiones previstas para 2030 y se concluye entonces que estamos lejos del objetivo del Acuerdo de París, que es limitar el calentamiento global por debajo de 2 °C, específicamente a 1,5 °C.
Las políticas actuales en vigencia vaticinan un incremento de la temperatura de 2,8 °C a finales de siglo. La ejecución de los compromisos actuales reducirá únicamente este incremento en la temperatura a un máximo de 2,4 °C.
Los informes concluyen que únicamente la transformación urgente en todos los niveles permitirá lograr la enorme reducción necesaria en las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí al 2030.
Un 45% de disminución en relación con las proyecciones de las políticas actuales para encaminarnos a la meta de 1,5 °C y 30% para la meta de 2 °C.
Por último, los informes proporcionan una visión en profundidad de cómo debemos de llevar a cabo esta transformación, analizando las medidas y controles necesarios en los sectores del suministro eléctrico, la industria, el transporte, la construcción, los sistemas alimentarios y financieros.