
Reforzar la voz común de Iberoamérica como actor estratégico ante los retos mundiales es uno de los objetivos que se ha marcado España ante la cumbre iberoamericana que se celebra en la República Dominicana desde este viernes, y en la que sobrevolará inevitablemente la guerra de Ucrania y sus consecuencias.
Es cierto que la guerra no forma parte del orden del día de esta cita, que volverá a reunir de forma presencial a los líderes iberoamericanos después de la pandemia de la covid-19, y en la que, por parte española, asistirán el rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Sin embargo, la evolución del conflicto bélico y sus repercusiones en todo el mundo, especialmente las que afectan a América Latina, estarán presentes, tanto en algunas de las intervenciones públicas como en las reuniones bilaterales que puedan mantener los participantes en la cumbre. Desde el Gobierno español se resalta que América Latina ha tenido posiciones muy cercanas a la Unión Europea (UE) en diversas votaciones en la Asamblea General de la ONU sobre el conflicto.
Pero eso no es óbice para que Sánchez pueda aprovechar la ocasión para explicar cómo está afrontando la UE el conflicto y no dar alas a que la narrativa rusa pueda calar en la región. Las sesiones de la cumbre se concentrarán en la jornada del sábado, aunque hoy habrá un acto inaugural y una cena oficial previos, a los que asistirán el rey de España y Sánchez, que también se entrevistarán de manera bilateral con varios mandatarios.