
LA VEGA.– La Diócesis local anunció el programa de honras fúnebres de monseñor Antonio Camilo González, obispo emérito de esa jurisdicción eclesiástica, cuyo fallecimiento ha provocado numerosas expresiones de pesar dentro de la Iglesia católica dominicana.
Los actos de despedida comenzarán este sábado en la Iglesia del Santo Cerro, donde los restos del prelado serán expuestos a partir de las 9:00 de la mañana. Una hora más tarde se celebrará una misa en su memoria, con la participación de sacerdotes, religiosos y fieles de distintas comunidades.
Concluida la ceremonia, el féretro será trasladado a la Catedral Inmaculada Concepción de La Vega, donde permanecerá en capilla ardiente hasta las 8:00 de la noche para permitir que la población pueda rendirle tributo.
Las actividades continuarán el domingo, cuando los restos de monseñor Camilo volverán a estar expuestos en la catedral desde tempranas horas, facilitando que los feligreses y representantes de diversos sectores puedan ofrecerle un último adiós.
La ceremonia principal se realizará ese mismo día a las 3:00 de la tarde con la celebración de la misa de cuerpo presente. Al término de la eucaristía se procederá al sepelio del obispo emérito.
Una vida dedicada al sacerdocio
Monseñor Antonio Camilo falleció en la clínica Unión Médica de Santiago, donde permanecía ingresado por complicaciones de salud.
Nacido el 7 de febrero de 1938 en Ojo de Agua, Salcedo, desarrolló una extensa trayectoria pastoral que lo convirtió en una de las figuras más influyentes de la Iglesia católica dominicana durante las últimas décadas.
Realizó estudios de Filosofía y Teología en Argentina y España y fue ordenado sacerdote el 1 de julio de 1962. A lo largo de su ministerio desempeñó funciones pastorales en distintas comunidades, entre ellas Baní, Cambita, Bayaguana, Cristo Rey y Santo Domingo, además de ejercer responsabilidades formativas y administrativas dentro de la Iglesia.
En octubre de 1992 fue designado obispo de La Vega por San Juan Pablo II, convirtiéndose en el primer y único obispo latinoamericano cuyo nombramiento fue anunciado públicamente por el pontífice durante una visita oficial a la República Dominicana.
Durante más de dos décadas al frente de la diócesis impulsó la creación de parroquias, promovió la formación sacerdotal y ordenó a más de un centenar de sacerdotes, dejando una profunda huella en la vida religiosa del país.
En 2015, el papa Francisco aceptó su renuncia por razones de edad y designó como sucesor a monseñor Héctor Rafael Rodríguez Rodríguez. Desde entonces residía en la Casa de Obispos Eméritos San Camilo de Lelis, en el Santo Cerro.
En reconocimiento a su legado pastoral y educativo, la Universidad Católica del Cibao (UCATECI) le otorgó en 2019 un doctorado honoris causa por sus aportes a la formación académica y espiritual durante más de cinco décadas de sacerdocio.
La diócesis invitó a la comunidad católica y al público en general a participar en las ceremonias y elevar oraciones por el eterno descanso de quien fuera uno de los pastores más emblemáticos de la Iglesia dominicana.