León XIV llama a los obispos latinoamericanos a escuchar a los fieles y preservar la unidad de la Iglesia

Escrito por Redacción

Ciudad del Vaticano. El papa León XIV exhortó a los obispos de América Latina a fortalecer la cercanía con sus comunidades, escuchar las inquietudes de los fieles y trabajar por preservar la unidad de la Iglesia, al tiempo que los invitó a asumir el ministerio episcopal con espíritu de servicio, oración y acompañamiento pastoral.

El pontífice formuló estas consideraciones en una carta difundida este sábado con motivo del tercer centenario de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo, patrono de los obispos de América Latina y figura que León XIV presentó como referente para quienes tienen la responsabilidad de conducir las Iglesias particulares del continente.

En su misiva, el Papa recordó con gratitud los más de 20 años que permaneció en Perú como misionero y posteriormente como obispo, experiencia que, según explicó, le permitió conocer de cerca la fe del pueblo peruano y comprender con mayor profundidad la misión del pastor.

«Allí conocí de cerca la fe de un pueblo del que recibí mucho y comprendí mejor lo que significa ser pastor», expresó León XIV, quien estableció un vínculo entre su experiencia pastoral y la figura de santo Toribio, quien también llegó desde España al Perú y terminó haciendo de esa tierra suya mediante el ejercicio de la caridad pastoral.

Santo Toribio, referente para los pastores

El pontífice sostuvo que la mejor manera de rendir homenaje a santo Toribio de Mogrovejo, arzobispo de Lima nacido en España, consiste en seguir su ejemplo de entrega a las comunidades que le fueron confiadas.

En ese sentido, llamó a los obispos a salir al encuentro directo de sus diócesis, prestar atención a sus necesidades y acercarse particularmente a aquellas personas que pocas veces tienen la oportunidad de establecer contacto con sus pastores.

«Vayamos personalmente al encuentro de nuestras comunidades, escuchemos a nuestra grey y busquemos a quienes pocas veces tienen ocasión de acercarse al obispo», exhortó.

León XIV subrayó que el ejercicio del ministerio episcopal demanda una actitud de permanente disponibilidad y cercanía, resumida en la expresión de «vivir con el corazón en el cielo y los pies en el camino».

Asimismo, advirtió que el alejamiento de la comunidad puede comenzar de manera silenciosa, antes de que se produzca una separación evidente.

«El abandono de la grey puede comenzar mucho antes de una huida visible, cuando la comodidad, el temor o los propios intereses pesan más que el bien de los fieles», señaló.

Pide preservar la unidad de la Iglesia

Otro de los llamados formulados por el Papa estuvo dirigido a preservar la comunión y la unidad dentro de la Iglesia.

León XIV consideró que, en un contexto donde distintas voces buscan ejercer autoridad sobre la conciencia de los creyentes, corresponde a los obispos ofrecer una enseñanza clara, paciente y arraigada en la comunión eclesial.

«Corresponde al obispo ofrecer una enseñanza clara, paciente y arraigada en esa comunión, para ayudar a su pueblo a reconocer la voz del único Pastor», afirmó.

El pontífice también pidió a los obispos mantenerse próximos a los sacerdotes y prestar especial atención a la formación de los futuros presbíteros.

En particular, recomendó cuidar los seminarios y crear condiciones para que ningún sacerdote perciba que solo puede acercarse a su obispo cuando enfrenta una dificultad o necesita resolver algún problema.

La oración como fundamento del ministerio

León XIV también puso énfasis en la dimensión espiritual del ministerio episcopal y sacerdotal, al advertir que las exigencias de la actividad pastoral no deben desplazar la oración.

«Que ninguna urgencia ni tarea pastoral, por necesaria que sea, relegue la oración como antesala de la predicación», pidió.

En esa línea, invitó a los obispos a reservar el tiempo necesario para escuchar la Palabra de Dios y preparar cuidadosamente la manera de transmitirla a sus comunidades.

El Papa también recomendó dar a conocer entre los fieles la vida y el testimonio de obispos que han sido reconocidos por la Iglesia como santos y beatos.

Una escuela de pastores nacida de América Latina

Entre las figuras que mencionó se encuentran san Antonio María Claret, san Ezequiel Moreno, san Rafael Guízar y san Óscar Romero, así como los beatos Juan de Palafox, Jacinto Vera, Mamerto Esquiú, Enrique Angelelli, Jesús Jaramillo y Eduardo Pironio, entre otros.

El pontífice señaló que las trayectorias de estos pastores muestran cómo una misma misión eclesial puede expresarse de distintas maneras de acuerdo con las circunstancias históricas y sociales.

«Los santos siguen formando santos», afirmó León XIV al destacar el valor del testimonio de quienes han ejercido el ministerio episcopal con una particular entrega pastoral.

Al cierre de la carta, el Papa encomendó a la Virgen María la misión de los obispos latinoamericanos y pidió que ella les conceda «la gracia de conocer, servir y amar a las Iglesias que nos han sido confiadas».

La reflexión concluyó con una mirada hacia la responsabilidad última del ministerio episcopal ante Dios, para que, cuando llegue el momento de rendir cuentas ante el Señor, los pastores puedan hacerlo con la certeza de haber servido fielmente a las comunidades que les fueron confiadas.

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