
Por Robert Florentino
El cambio climático ha dejado a su paso por América Latina y el Caribe las consecuencias que se manifiesta a través de las olas de calor, sequías, eventos climáticos en extremos y pérdida de biodiversidad. ALC será una de las zonas donde los impactos del cambio climático serán más intensos.
Los países de Latinoamérica están en la lista de los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Impactos que agravan las desigualdades económicas y sociales de los países de ALC.
La pobreza generalizada, los problemas de acceso a agua potable, saneamiento, la falta de infraestructura y financiación minimizan la capacidad de adaptación al aumento de las temperaturas y provocan la aparición de nuevas dificultades climáticas.
Un ejemplo de las consecuencias del cambio climático en ALC, es que las altas temperatura ponen en peligro el Amazonas considerado pulmón vegetal del mundo y que también almacenas el 10% del carbono global, la selva amazónica se ha visto afectada por una serie de sequias y temperaturas récord atribuidas al cambio climático.
América Latina y el Caribe contribuyen aproximadamente el 8 % de las emisiones a nivel mundial. A diferencia de la mayoría de las regiones, estas emisiones provienen en gran medida de la producción agropecuaria tales como la ganadería, del cambio de uso de la tierra y de la silvicultura.
Un reto para ALC es la renovación de la agricultura con innovación, entonces un primer paso sería mejorar la capacidad de la región de identificar y adoptar tecnologías nuevas y más verdes. Por ejemplo, la incorporación de maquinaria y equipos agropecuarios eléctricos, alimentados por fuentes renovables y podrán ahorrar millones en combustible y reducir las emisiones.
América Latina y el Caribe tiene un gran potencial para generar energía renovable, tales como solar, eólica y hidráulica con la capacidad de instalar parques energéticos muy productivos.
Una de las principales ventajas de América Latina y el Caribe en cuanto al cambio climático es su alto nivel de capital natural. Posee más de un cuarto de los bosques del mundo, uno de los niveles más altos de recursos de agua dulce y alrededor de la mitad de la biodiversidad del mundo.
Administrar estos recursos es crucial para desacelerar el cambio climático a nivel global, y también para que la región mantenga su posición dominante en productos agropecuarios y alimentarios.
El cambio climático en América Latina y el Caribe ya deja sus consecuencias. Está en nuestra mano revertirla. Es el momento de actuar, impulsar las energías renovables y desarrollar innovaciones que logren un desarrollo sostenible y equitativo para todos.