A 63 años del golpe de Estado que puso fin al Gobierno democrático de Juan Bosch

Escrito por Redacción

SANTO DOMINGO.– Este viernes se cumplen 63 años del derrocamiento del profesor Juan Bosch, ocurrido en la madrugada del 25 de septiembre de 1963, apenas siete meses después de que asumiera la Presidencia de la República, tras convertirse en el primer mandatario elegido democráticamente luego del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien gobernó el país durante 31 años.

Bosch, líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), había obtenido el triunfo en las elecciones del 20 de diciembre de 1962 con alrededor del 60 % de los votos y tomó posesión el 27 de febrero de 1963.

El golpe fue promovido por sectores militares de orientación derechista, entre ellos el entonces coronel Elías Wessin y Wessin, en medio de un ambiente político marcado por la tensión alrededor del comunismo y la influencia de la Revolución cubana.

Registros históricos señalan que, previo al derrocamiento, altos mandos militares se reunieron con Bosch para exigirle un pronunciamiento público y contundente contra el comunismo, además de acciones contra dirigentes de su administración señalados como marxistas. El mandatario no accedió a esas exigencias.

El historiador Bernardo Vega ha atribuido el derrocamiento a la confluencia de militares, empresarios, políticos y sectores religiosos que, según su interpretación histórica, actuaban bajo el temor de que República Dominicana siguiera un camino similar al de Cuba.

Una Constitución que generó resistencia

Uno de los principales puntos de fricción durante el breve Gobierno de Bosch fue la Constitución promulgada en abril de 1963, considerada por distintos historiadores como una pieza fundamental de su proyecto político.

La Carta Magna amplió derechos y libertades, entre ellos los relacionados con la organización sindical, y estableció disposiciones sobre la propiedad de la tierra, incluyendo la prohibición del latifundio y límites a la concentración de terrenos.

Estas reformas generaron resistencia entre sectores económicos y empresariales, mientras grupos poderosos y sectores de la Iglesia Católica cuestionaban al Gobierno por considerar que mantenía una posición insuficientemente firme frente al comunismo y la izquierda.

Tras el golpe, Bosch fue trasladado en la fragata Mella, de la Marina de Guerra dominicana, hacia Guadalupe, acompañado, entre otros, por el general Antonio Imbert Barrera y los coroneles Francisco Alberto Caamaño Deñó y Arturo Borda Alfau. Desde esa isla caribeña posteriormente continuó viaje hacia Puerto Rico.

El Triunvirato sustituyó a Bosch

Después del derrocamiento se instauró un Triunvirato para asumir la conducción del Estado, inicialmente encabezado por Emilio de los Santos, como presidente, junto a Enrique Tavárez Espaillat y Ramón Tapia Espinal.

La ruptura del orden constitucional modificó el curso político de la República Dominicana y abrió un período de creciente inestabilidad que desembocaría, menos de dos años después, en la Guerra de Abril de 1965 y en la segunda intervención militar de Estados Unidos en territorio dominicano.

El derrocamiento de Bosch permanece así como uno de los acontecimientos decisivos de la historia política contemporánea dominicana, al interrumpir uno de los primeros experimentos democráticos del país después de la dictadura de Trujillo.

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