
Nueva York.– El presidente Luis Abinader llamó este miércoles a la comunidad internacional a pasar de las decisiones a la ejecución para enfrentar la crisis de seguridad que afecta a Haití, al advertir ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que los acuerdos adoptados necesitan recursos, tropas y acciones concretas para producir resultados.
Durante su intervención en el Debate General del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el mandatario planteó como prioridades completar el despliegue de la Fuerza de Supresión de Bandas, garantizar los recursos pendientes, hacer efectivo el embargo de armas y contribuir al fortalecimiento de las instituciones haitianas.
«Lo que el Consejo aprobó necesita ahora los medios para cumplirse», afirmó Abinader, al explicar que la fuerza internacional dispone actualmente de una quinta parte de los efectivos autorizados.
El gobernante también reclamó que sean perseguidas las redes que financian y respaldan a las organizaciones criminales, al tiempo que planteó la necesidad de fortalecer la Policía, las Fuerzas Armadas y el sistema de justicia de Haití para que el país pueda sostener su seguridad con capacidades propias.
Haití, un desafío para las operaciones de paz
Abinader colocó la situación haitiana entre los principales retos que enfrenta actualmente el sistema internacional de operaciones de paz.
«Hoy, redes criminales transnacionales controlan territorios, trafican armas y personas y reclutan niños. Haití es el ejemplo más claro», sostuvo.
Recordó que desde 2021 República Dominicana ha advertido en distintos escenarios internacionales sobre las repercusiones que representa el deterioro de la seguridad haitiana para la paz regional y, particularmente, para el territorio dominicano.
El presidente señaló que hace un año, desde esa misma tribuna, solicitó al Consejo de Seguridad actuar frente a la situación y que seis días después fue aprobada la Resolución 2793, mediante la cual se autorizó una Fuerza de Supresión de Bandas y una Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas.
En su discurso, Abinader reconoció el liderazgo de Estados Unidos y Panamá, así como el respaldo de Canadá y otros países donantes, además de destacar la participación de Kenia y de las naciones que mantienen personal desplegado en territorio haitiano.
«La realidad no admite espera»
El jefe de Estado sostuvo que la magnitud de la crisis obliga a acelerar la respuesta internacional y citó como ejemplo la violencia registrada recientemente en Kenscoff, donde, según sus declaraciones, al menos 47 personas fueron asesinadas en una sola noche, incluidos cinco niños.
Asimismo, afirmó que cerca de 1.5 millones de haitianos han sido desplazados de sus hogares, de los cuales aproximadamente la mitad serían menores de edad.
Ante este escenario, cuestionó que la comunidad internacional pueda acostumbrarse a las masacres y al desplazamiento de la población haitiana como si se tratara de una situación permanente.
Abinader recordó que el mandato de la fuerza internacional vence el próximo 30 de septiembre, por lo que corresponde al Consejo de Seguridad decidir su renovación, mientras los países llamados a respaldarla deben completar las contribuciones de tropas y recursos.
«Renovar sin completar sería prolongar una promesa sin cumplirla», advirtió.
RD defiende sus acciones frente a la crisis
El presidente también dedicó parte de su intervención a enumerar las medidas adoptadas por República Dominicana ante la situación haitiana.
Afirmó que el país participó en la construcción del consenso que permitió aprobar la resolución internacional, comprometió una contribución financiera proporcional al fondo fiduciario de la fuerza y ha facilitado desde territorio dominicano operaciones de tránsito y logística.
También destacó la cooperación con el régimen internacional de sanciones y la atención médica que República Dominicana brinda en sus hospitales a integrantes del personal de la misión.
«República Dominicana ha hecho su parte. No practicamos una diplomacia de declaraciones, sino una diplomacia de soluciones», expresó.
Abinader vinculó estas acciones con la posición de su Gobierno de considerar la crisis haitiana un asunto de seguridad nacional, pero marcó distancia de cualquier planteamiento que implique que República Dominicana deba asumir por sí sola la solución.
«No existe una solución dominicana a la crisis haitiana», enfatizó.
«La solución de Haití está en Haití»
El mandatario reiteró que República Dominicana continuará ejerciendo el control de sus fronteras, aplicando sus leyes migratorias y fortaleciendo sus Fuerzas Armadas, dentro del marco de las obligaciones internacionales asumidas por el país.
En ese sentido, insistió en que la responsabilidad principal de resolver la crisis corresponde a Haití y a la comunidad internacional mediante acciones que permitan recuperar las condiciones de seguridad y gobernabilidad.
«La solución de Haití está en Haití», declaró Abinader, al reclamar que los niños haitianos puedan regresar a las escuelas y que los jóvenes tengan oportunidades dentro de su propio país.
También sostuvo que, cuando existan las condiciones necesarias, los haitianos deben poder recuperar el ejercicio de sus derechos políticos mediante elecciones.
Delegación dominicana
Durante la intervención acompañaron al presidente Abinader la primera dama, Raquel Arbaje; el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor -Ito- Bisonó; y el viceministro de Política Exterior Multilateral, Rubén Silié.
También estuvieron presentes el director del Gabinete Presidencial, Eilyn Beltrán; la asistente personal del mandatario, Mercedes Pichardo; la directora del Despacho Presidencial, Noelia Shephard, y la hija del presidente, Esther Patricia Abinader Arbaje.