
Una serie de ataques con explosivos registrados durante el fin de semana en Colombia ha intensificado la alarma por el deterioro de la seguridad, justo cuando el país se prepara para unas elecciones presidenciales.
El hecho más grave ocurrió el sábado en el departamento del Cauca, en el suroeste, donde una bomba estalló en una vía, dejando al menos 21 civiles muertos y más de 50 heridos, según cifras oficiales. El atentado habría sido ejecutado por el Estado Mayor Central, una disidencia de las antiguas FARC que no se acogió al acuerdo de paz de 2016.
El municipio de Cajibío, escenario de la tragedia, vivió escenas de profundo dolor durante los funerales de las víctimas, muchas de ellas oriundas de la zona. Familiares las despidieron entre lágrimas, mientras se preparaba un sepelio colectivo tras la identificación forense.
La región afectada ha sido históricamente disputada por grupos armados ilegales debido a su valor estratégico para economías ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal. Pese a los operativos militares impulsados por el gobierno de Gustavo Petro y su política de “paz total”, la violencia persiste. De hecho, el diálogo con el EMC se debilitó tras fracturas internas en ese grupo en 2024.
Analistas advierten que los ataques responden a una estrategia sostenida de presión armada, principalmente contra la fuerza pública, aunque con frecuencia terminan afectando a civiles. En los últimos días, las autoridades contabilizan más de dos decenas de atentados en la zona.
En el caso del sábado, el explosivo detonó al paso de un autobús en la vía Panamericana, dejando entre los heridos a varios menores de edad. El presidente Petro condenó el hecho y ordenó reforzar las acciones contra este grupo, incluyendo medidas para golpear sus finanzas.
Expertos señalan que, aunque el Ejército ha intentado recuperar el control territorial, enfrenta dificultades por la fuerte influencia que estos grupos ejercen sobre la población local.
En paralelo, el gobierno asegura avances en la lucha contra los cultivos ilícitos, reportando una ligera reducción en las hectáreas sembradas de coca según monitoreos recientes.
Captura clave
En medio de las investigaciones, las autoridades anunciaron la captura de José Alex Vitoncó, alias “Mi Pez”, señalado como uno de los presuntos responsables del ataque. Fue detenido en una zona rural del Valle del Cauca en un operativo conjunto de fuerzas de seguridad.
Vitoncó es identificado como líder de una estructura armada vinculada al Estado Mayor Central, encabezado por alias Iván Mordisco. Según las autoridades, habría tenido un rol determinante en la planificación del atentado ocurrido en Cajibío, donde murieron decenas de civiles.