
El electorado estadounidense acude este martes a las urnas para renovar parte del Poder Legislativo y definir el equilibrio de fuerzas en el Congreso, en unos comicios de medio término que pondrán a prueba el liderazgo del presidente Donald Trump y determinarán si los republicanos conservan el dominio de ambas cámaras o si los demócratas logran arrebatarles al menos una.
La jornada electoral contempla la renovación de los 435 puestos de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado, además de la elección de 36 gobernadores y miles de autoridades estatales y municipales.
En la Cámara Alta, los republicanos parten con una representación de 53 senadores, frente a 45 demócratas y dos independientes que votan junto a esa bancada, lo que configura una correlación de 53 contra 47 a favor del oficialismo.
La diferencia en la Cámara de Representantes es considerablemente menor. Los republicanos cuentan con 218 legisladores, mientras los demócratas tienen 214 y un representante independiente mantiene su respaldo al bloque republicano. Otros dos puestos permanecen vacantes.
Para alcanzar la mayoría en la Cámara Baja se requieren 218 representantes. En el Senado, los demócratas necesitan obtener 51 posiciones para asumir el control, mientras que los republicanos podrían conservarlo con 50 votos, debido a la facultad del vicepresidente JD Vance de desempatar las votaciones.
Disputa por el control del Senado
De los 35 escaños senatoriales sometidos a votación, 33 corresponden a la renovación ordinaria de mandatos que concluyen en enero de 2027, mientras que los dos restantes se elegirán mediante procesos especiales en Florida y Ohio.
Los republicanos tienen el desafío de defender 22 posiciones, en tanto que los demócratas procuran retener las 13 que actualmente ocupan.
Entre los estados donde se disputan escaños republicanos figuran Alabama, Alaska, Arkansas, Florida, Idaho, Iowa, Kansas, Kentucky, Luisiana, Maine, Misisipi, Montana, Nebraska, Carolina del Norte, Ohio, Oklahoma, Carolina del Sur, Dakota del Sur, Tennessee, Texas, Virginia Occidental y Wyoming.
En el campo demócrata, las contiendas se desarrollan en Colorado, Delaware, Georgia, Illinois, Massachusetts, Michigan, Minnesota, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey, Nuevo México, Oregón, Rhode Island y Virginia.
Algunas de las competencias que concentran mayor atención se encuentran en Georgia y Michigan, donde los demócratas buscan preservar sus posiciones, así como en Carolina del Norte, Maine, Ohio y Texas, territorios en los que los republicanos intentan mantener su representación.
Para conquistar la mayoría del Senado, la oposición demócrata necesita obtener una ganancia neta de cuatro escaños, siempre que conserve todos los puestos que defiende. Los republicanos, por su parte, tienen margen para perder hasta tres posiciones netas sin ceder el control de la Cámara Alta.
El resultado de estas elecciones tendrá implicaciones directas sobre la capacidad de maniobra de la administración Trump, que hasta ahora ha contado con el respaldo republicano en ambas cámaras para impulsar su agenda legislativa y facilitar la aprobación de las principales iniciativas de la Casa Blanca.