
El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha impuesto sanciones a la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner y al exministro de Planificación Federal Julio de Vido, prohibiéndoles a ellos y a sus familiares inmediatos ingresar al país. Estas sanciones se deben a su presunta participación en actos significativos de corrupción durante sus mandatos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a ambos de orquestar y beneficiarse de esquemas de soborno relacionados con contratos de obras públicas, resultando en el desvío de millones de dólares del gobierno argentino. Además, Rubio señaló que sus acciones han socavado la confianza del pueblo argentino y de los inversores en el futuro del país. de Kirchner en Argentina, donde en 2022 fue sentenciada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por corrupción en la concesión de contratos viales. Aunque ha presentado un recurso para revocar esta condena, las sanciones de Estados Unidos reflejan una postura firme contra la corrupción en América Latina.
La decisión ha generado diversas reacciones. El presidente argentino, Javier Milei, apoyó la medida y compartió el comunicado en sus redes sociales. Por su parte, Cristina Fernández de Kirchner respondió críticamente, sugiriendo que Milei pudo haber solicitado las sanciones. Además, ha calificado las acusaciones como parte de una persecución judicial en su contra.
Este acontecimiento subraya la continua lucha contra la corrupción en la región y refleja las complejas relaciones políticas entre Estados Unidos y América Latina.