
Martin Cooper, un ingeniero estadounidense que se ganó el apodo de «Padre del teléfono celular», dice que el dispositivo que tenemos en nuestros bolsillos tiene un potencial prácticamente ilimitado y que un día podría ayudar en la batalla contra algunas enfermedades.
Pero ahora mismo podríamos estar un poco obsesionados con ellos.
«Cuando veo a alguien cruzando la calle con la mirada en el teléfono me siento fatal. No están pensando», dijo a AFP el ingeniero de 94 años en su oficina en Del Mar, California.
«Pero después de que varias personas sean atropelladas, lo entenderán», bromeó.