
ROMA.– El papa León XIV fue diagnosticado con un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer de pulmón de células no pequeñas, por lo que los médicos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho durante una intervención quirúrgica realizada en el Policlínico Gemelli, en Roma.
El equipo médico confirmó el diagnóstico mediante un examen histológico practicado durante la operación, que permitió determinar que el nódulo pulmonar correspondía a un adenocarcinoma, tal como se sospechaba a partir de los estudios preoperatorios.
Según el boletín difundido por el Vaticano, la cirugía se desarrolló satisfactoriamente y no presentó complicaciones. Para lograr la extirpación completa de la lesión, los especialistas recurrieron a una técnica videoasistida.
El adenocarcinoma pulmonar es el tipo más frecuente de cáncer de pulmón de células no pequeñas y representa aproximadamente entre el 30 % y el 40 % de todos los casos de esta enfermedad.
La intervención duró alrededor de 90 minutos, aunque el Santo Padre permaneció unas tres horas en el quirófano. Tras despertar sin inconvenientes y completar un breve período de observación, fue trasladado a su habitación en el centro hospitalario.
El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, indicó que corresponderá a los médicos determinar los próximos pasos del tratamiento y las medidas necesarias para la recuperación del Pontífice. De manera informal, también informó que León XIV recuperó el apetito después de la operación y pidió la cena.
Al menos siete días de hospitalización
El Papa pasó su primera noche en el Policlínico Gemelli mientras se recuperaba de la intervención y de los efectos de la anestesia. Antes de la cirugía, los médicos habían estimado que necesitaría permanecer ingresado al menos siete días.
Su evolución durante los próximos días será determinante para establecer cuándo podrá abandonar el hospital y cómo continuará el tratamiento. Entre las actividades pendientes figura la posible celebración del ángelus del domingo desde una ventana del centro sanitario.
León XIV llegó al hospital poco después del mediodía, donde fue recibido por su médico personal, Luigi Carbone, y por el presidente del centro, Daniele Franco. Pacientes, trabajadores sanitarios y otros ciudadanos también se congregaron para expresarle su cercanía.
Mientras se desarrollaba la operación, el cardenal vicario de Roma, Baldo Reina, encabezó un rosario por la salud del Santo Padre en la capilla del hospital y promovió que se realizaran oraciones en las parroquias.
Preocupación y muestras de apoyo
Antes de su ingreso, el Pontífice se había reunido con el cardenal arzobispo de Tokio, Tarcisius Isao Kikuchi, quien lo describió como sereno durante el encuentro. Según relató al diario italiano La Repubblica, León XIV le había explicado que decidió someterse al tratamiento sin demora para evitar cancelar los viajes internacionales que tenía programados.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, también manifestó que encontró al Papa tranquilo durante una conversación reciente, aunque reconoció su preocupación ante la situación médica.
Por su parte, el español Luis Marín de San Martín, prefecto del Dicasterio para la Caridad, destacó en redes sociales las numerosas muestras de afecto que ha recibido el Pontífice e invitó a los fieles a mantenerse informados a través de los comunicados oficiales y evitar dramatismos.