
Santo Domingo.– Este martes se cumplen 28 años del paso del huracán Georges por República Dominicana, un fenómeno atmosférico que dejó una profunda huella en el país por la magnitud de los daños ocasionados en gran parte del territorio nacional.
Georges impactó República Dominicana el 22 de septiembre de 1998, luego de desplazarse por el Caribe como un poderoso huracán. De acuerdo con registros del Centro Nacional de Huracanes (NHC), el fenómeno provocó 380 muertes en territorio dominicano, según datos recopilados de medios de comunicación.
El ciclón mantuvo su influencia sobre la isla durante aproximadamente 16 horas, acompañado de intensas precipitaciones y vientos que llegaron a alcanzar las 130 millas por hora, equivalentes a unos 209 kilómetros por hora, según un informe elaborado por agencias del Gobierno estadounidense con participación de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Las lluvias torrenciales desencadenaron inundaciones de consideración, desbordamientos de ríos y numerosos deslizamientos de tierra, con especial incidencia en la zona occidental del país. Mientras tanto, los fuertes vientos provocaron daños en viviendas, redes eléctricas, carreteras y otras infraestructuras.
En Santo Domingo, varias de las principales avenidas quedaron bloqueadas por la caída de árboles, mientras que el Aeropuerto Internacional de Las Américas sufrió importantes daños como consecuencia del impacto del huracán.
La fuerza de Georges se hizo sentir prácticamente en todo el territorio dominicano, dejando comunidades incomunicadas y obligando a las autoridades a desplegar labores de emergencia, rescate y asistencia a las familias afectadas.
Un ciclón que permanece en la memoria nacional
A casi tres décadas de su paso, Georges continúa entre los huracanes más recordados por los dominicanos. El fenómeno alcanzó la categoría 3 en su máxima intensidad y es considerado, junto a ciclones como David y San Zenón, uno de los eventos atmosféricos más devastadores que han afectado al país.
La dimensión de los daños provocados por Georges dio paso a diversos programas de reconstrucción y recuperación. Posteriormente, iniciativas impulsadas con apoyo del Gobierno de Estados Unidos y coordinadas con USAID contemplaron el fortalecimiento de infraestructuras, sistemas de pronóstico meteorológico, mecanismos de alerta temprana y capacidades nacionales de respuesta ante futuros fenómenos atmosféricos.