
Irán habría intentado ampliar el alcance de sus represalias contra Estados Unidos mediante una serie de ciberataques dirigidos a infraestructuras estratégicas de energía y telecomunicaciones, aunque hasta el momento ninguna de las incursiones habría conseguido comprometer los sistemas atacados, según informó este miércoles NBC News.
Las operaciones, de acuerdo con cuatro personas familiarizadas con el asunto citadas por el medio estadounidense, estuvieron dirigidas principalmente contra sistemas automatizados conectados a internet. Aunque los intentos no habrían logrado provocar daños, evidenciarían la intención de Teherán de extender su respuesta a Washington más allá de los escenarios militares ubicados en Oriente Medio.
Estos incidentes se producen después de que en julio se detectara actividad cibernética considerada maliciosa contra redes de suministro de agua en al menos siete estados norteamericanos. El FBI mantiene abierta una investigación para establecer si detrás de esas acciones estuvieron grupos de hackers vinculados con Irán.
Las advertencias también han aumentado. El grupo denominado APT Iran, que se presenta como portavoz de operaciones cibernéticas iraníes, aseguró el pasado domingo que prepara acciones que podrían afectar de manera inesperada y crítica a sectores estadounidenses como energía, agua y telecomunicaciones. La organización justificó sus amenazas alegando que Washington desoyó advertencias anteriores para detener ataques contra objetivos iraníes.
El escenario cibernético coincide con una nueva escalada militar. Estados Unidos realizó este martes una segunda ofensiva contra objetivos iraníes en un período de apenas 48 horas, bajo el argumento de contener lo que considera intentos de agresión de la República Islámica contra el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz y contra tropas estadounidenses desplegadas en la región.
Irán responde
En el marco de la escalada, Irán ha atacado instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Jordania, Baréin, Kuwait e Irak, en lo que representa uno de los intercambios directos de hostilidades más recientes entre ambos países.
Teherán calificó los bombardeos estadounidenses como un “crimen de guerra”, mientras la confrontación continúa extendiéndose desde el terreno militar hacia el ámbito digital, aumentando la preocupación por posibles ataques contra servicios e infraestructuras esenciales de Estados Unidos.