
Por Ing. Robert Florentino
La guerra entre Ucrania y Rusia está dejando una víctima silenciosa y una crisis medioambiental casi irreversible.
Desde que comenzó el conflicto entre y Ucrania y Rusia, los impactos ambientales provocados podrían ser más profundos y peligrosos que lo sucedido por el “accidente que Chernóbil”. Lamentablemente ya se tienen impactos ambientales, tales como; hundimiento y levantamiento del suelo, contaminación del sub-suelo y suelo, contaminación del aire y de las aguas.
Además de la liberación de productos químicos, durante el conflicto bélico se ha producido una gran liberación del calor comparable a las de los volcanes, afectando esto las corrientes de aire y su distribución.
Por lo tanto, pese a la crisis humanitaria y social que ha dejado la guerra en Ucrania, no podemos dejar de lado el impacto medioambiental, que a largo plazo podría ser mucho mayor.
Los organismos y agencias orientados a establecer políticas, acciones, medidas y programas de soluciones al problema del cambio climático, como son el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD), La Organización de Estados Americanos (OEA) – Departamento de Desarrollo Sostenible, Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático– Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) y entre otras entidades.
Entiendo y sugiero que esos organismos mencionados más arriba, deben iniciar a diseñar un Programa de Manejo de Adecuación Ambiental (PMAA), que conlleve a la mitigación y recuperación de los daños ambientales en el país ucraniano provocando por el conflicto bélico con Rusia.