El placebo de una sociedad agónica

Escrito por Redacción

 

Yo no sé nada sobre periodismo. Tampoco sé de ética y no me atrevo a decir qué corresponde y qué no. En cambio, me es innegable la interrogación sobre el protagonismo del morbo en esta época de fb. Ganas de llamar la atención con acusaciones falsas, no piden perdón cuando quedan al descubierto en sus mañas, es necesario un chisme, mentir para ser popular?

En primer lugar, la indignación es tal que nos lleva a perder el sentido crítico acerca de qué es lo que estamos viviendo y qué es lo que estamos mostrando y queriendo que los otros vean. En segundo lugar, al ser tan obvia la reprobación del crimen, se torna llamativamente necesario verbalizar. Se prescinde del repudio y, olvidando el lugar común del enojo, se pone sobre el mostrador el perverso mecanismo que subyace a las monstruosidades diarias.

Se construye, entonces, una comedia de las críticas y denuncias.Y la interpretación resulta una especie de Cantando por un morbo , un show tan rechazable como consumible. Burlas, ironías, sarcasmos, chistes, críticas, denuncias que reciben tantas represalias como aplausos. Paradójicamente, y no tanto, jugamos el juego del morbo. Nos inmiscuimos, cada cual a su manera, en la negra curiosidad. “¿A ti te parece mal?” Tardé unos minutos en contestar. “No sé”. Se me ocurre que la risa colectiva es un modo de digerir lo que nos asusta, de apelar a la frialdad para vencer el espanto. Pero nos reímos, yo también no sólo para no llorar. Nos reímos para comprender incurrimos en una catarsis paródica que es casi una reflexión conjunta. Una risa desesperada que desafía los límites, que grita su cansancio y sus ansias de respuestas. No es resignación y no es enfermedad, es placebo de una sociedad agónica.

Billy Renso
Asesor y Marketing Político
Gestión de Riesgos, Relaciones Públicas.

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