
TEHERÁN.- La confrontación militar entre Irán y Estados Unidos escaló este martes luego de que las Fuerzas Armadas iraníes anunciaran una ofensiva con misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en distintos puntos de la región, en respuesta a una serie de bombardeos ejecutados previamente por Washington contra objetivos dentro del territorio persa.
El intercambio de ataques se produjo después de que el Mando Central de Estados Unidos lanzara una operación de gran escala contra posiciones vinculadas con la Guardia Revolucionaria iraní en las provincias de Sistán y Baluchistán y Hormozgán, bajo el argumento de que Teherán se disponía a colocar minas en el estratégico estrecho de Ormuz.
El presidente estadounidense, Donald Trump, defendió la ofensiva y advirtió que cualquier represalia militar de Irán desencadenaría una respuesta estadounidense todavía más contundente contra la República Islámica.
Desde Teherán, el portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, Ebrahim Zolfaghari, denunció que los ataques estadounidenses alcanzaron tanto instalaciones militares como objetivos civiles en el sur de Irán y provocaron víctimas mortales entre la población.
En respuesta, las autoridades militares iraníes aseguraron haber infligido daños a infraestructuras, instalaciones y equipos pertenecientes a las fuerzas estadounidenses, además de reportar bajas entre militares y mandos de Washington desplegados en la región.
La escalada estuvo acompañada de una advertencia directa de Teherán a los países que faciliten operaciones estadounidenses. El Gobierno iraní sostuvo que cualquier nación que coopere con las fuerzas de Washington será considerada responsable y enfrentará consecuencias directas.
La tensión en torno al estrecho de Ormuz añade un componente estratégico al conflicto, debido a la importancia de esa vía marítima para el transporte internacional de petróleo y su incidencia sobre los mercados energéticos.
Trump, entretanto, dejó abierta la posibilidad de que la guerra tenga consecuencias territoriales para Irán. Durante una conferencia de prensa, al ser consultado sobre si el mapa de la República Islámica permanecería intacto al concluir las hostilidades, el mandatario respondió: “Eso no se lo puedo decir. Probablemente no”.
La declaración alimentó las interrogantes sobre el alcance que podría tener la campaña militar estadounidense y sobre las posibles consecuencias geopolíticas de una confrontación que amenaza con extenderse más allá de las fronteras de Irán y Estados Unidos.