
La Iglesia católica exhortó a las autoridades dominicanas a no convertir los hospitales públicos en centros de control migratorio, y pidió que los esfuerzos se concentren en combatir las redes de tráfico de personas.
A través de un comunicado, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) hizo un llamado a la Dirección General de Migración para que se respete la naturaleza humanitaria de los centros de salud. “Pedimos encarecidamente que nuestras salas médicas no se conviertan en puntos de control migratorio y que se eviten situaciones dolorosas que contradigan el Evangelio de la caridad”, expresaron los obispos.
La CED abogó por una política migratoria firme pero justa, y reclamó sanciones para quienes se benefician del tráfico de inmigrantes irregulares, sin importar su nacionalidad.
Este pronunciamiento surge luego de que el gobierno dominicano anunciara en abril una serie de medidas para frenar la migración irregular, especialmente proveniente de Haití. Entre estas acciones se incluyó la implementación de controles en los hospitales públicos, exigiendo a los pacientes extranjeros documentación personal, prueba de empleo y constancia de domicilio, además de establecer tarifas para los servicios médicos.
Los obispos reconocieron los esfuerzos solidarios del país hacia Haití, como la acogida de estudiantes en escuelas, la atención en hospitales, el apoyo a los mercados binacionales, la construcción de centros educativos en territorio haitiano y la concesión de permisos laborales en sectores como la agricultura y la construcción.
No obstante, advirtieron que las redadas migratorias empañan esos gestos de solidaridad y reiteraron que, si bien cada nación tiene derecho a aplicar su ley migratoria, “esa labor debe realizarse conforme a los principios de justicia, equidad y respeto a la dignidad humana”.